El O Bar tiene el mérito de sorprender a los que creen haberlo visto todo. Con sus juegos de luces, sus muebles de diseño y su música lounge, el O bar pertenece a la ola de bares de hoteles convertidos en bares de ambiente, donde el punto fuerte es el bienestar y la sofisticación.
Imaginado por un diseñador londinense, el concepto del O Bar se basa en tres elementos: el primero, una decoración depurada, mezclando con elegancia el cuero beige de los sillones con el terciopelo de los sofás; el cristal de las mesas de salón y la madera refinada del suelo. Las paredes están pulidas al estilo veneciano, combinado con el metal cepillado y cromado y presente en todos los rincones del bar. Todos esos elementos le dan a este lugar un toque innovador y acogedor.
El segundo elemento es el efecto de un juego de luces hábilmente ubicadas para difundir una luz más o menos cálida a lo largo del día. Y el último, una música lounge que crea una sensación de espacio en donde el estrés está prohibido.
Fruto de la reflexión sobre la tendencia actual caracterizada por la búsqueda de lugares intemporales, el O Bar se dirige a una clientela diversa. También responde a las expectativas de los clientes del hotel, y de los clientes exteriores, sin olvidar las necesidades de los ejecutivos que quieren descansar después de unas largas horas de trabajo. Por eso una segunda puerta permite el acceso desde el Manhattan Center (edificio de oficinas ubicado justo al lado del hotel Sheraton y donde trabajan centenares de empleados).
En cuanto a la carta, el O Bar le propone una selección muy variada de whiskies, licores, vinos (y nuestros famosos vinos del mundo), cervezas y cócteles.
No deje de probar los dos cócteles especiales del O Bar, llamados respectivamente O (Martini seco a la James Bond) y el O-Si (una copa con sabor a fruta), ambas realizados a base de un ginebra de primera calidad: el BOMBAY SAPPHIRE.
Y para acompañar, el bar le propone una selección de tapas originales.
El O Bar es un lugar que no se puede perder. |